lunes, 9 de febrero de 2015

SOY YO QUIEN DEBERÍA CAMBIAR LAS COSAS

La noche cae. Un parque oscuro. Unos amigos que van a tomar algo juntos. Una pandilla que anda con ganas de pelea. Sus caminos se entrecruzan. Nervios, sangre, gritos. Dos heridos, uno de ellos de gravedad. Dos espectadores, un cobarde, una bloqueada y otra desesperada. Un amigo que protegió al otro. Realmente se demostró aquella noche que todavía existen esos "Amigos que son como la sangre que acude rápidamente a la herida".
Esa sensación de querer protegerlos, de sentir que si no hacías algo probablemente saldrían más heridos. Sí, la policía estaba en camino. Sí, el médico también. Sí, los gritos deberían haber atraído a la multitud, pero sin embargo... Estábamos completamente solos.
Esa sensación de impotencia, de rabia, de ver cómo los lastiman a cámara lenta, una y otra vez. Ver que van armados y tú tan solo llevas puesta tu chaqueta.
Sensación de sentirte mierda y saber que si te metes en medio es posible que la situación se agrave con más heridos en el hospital, porque donde tú les haces cosquillas, ellos te rompen el cráneo.
Esa momento donde , cuando todo ha pasado, te achacas la culpa y piensas si tal vez todo habría sido diferente de haber sacado un poquito más de valor, y aun sin saber pelear lo hubieras dado todo. Si tal vez hubieses sabido alguna técnica que los descoloque o si solo tal vez hubieras salido corriendo al bar o pub más cercano, tomado algo que pudiera ahuyentarlos o dañarlos, un palo, una botella, una silla; y haber vuelto para poder proteger a los lastimados. 
Te preguntas si tal vez eres tú quien tendrías que haber cambiado para que aquello no hubiera sucedido de esa forma.
Ese momento en el que habrías preferido no dejar que el miedo te recorriera entera, acelerando el corazón y complicándote pensar con claridad.
Esa sensación de sentir que se ha cometido una injusticia delante de tus narices y no haber podido hacer nada porque muy poco había en tu mano para evitar aquello.
Ese momento, que tantas veces te enseñaron a recrear en tu mente para poder salir bien, que quedó reducido a trizas en la hora de la verdad.
Si tan solo hubiera sido otra... Si tan solo hubiera cambiado las cosas...