miércoles, 30 de octubre de 2013

ESA SONRISA



Esa sonrisa... Sí, esa que ahora necesito... Necesito una de verdad, aunque sea pequeña... Daría lo que fuera por verla. Necesito sentir que me empuja a no rendirme, que me dice "Tú puedes".

Me estoy cayendo, oscuridad total, no hay fondo, nadie me oye gritar, solo caigo y caigo. Todo sucede en mi interior, nadie se da cuenta, por fuera soy yo, no hay nada extraño.

Trato de detener mi caída, pero mis manos no dan con nada sólido, y entonces, un pensamiento fugaz cruza mi mente.
¿Por qué no me dejo caer? Si dejara de gritar, solo sentiría el viento azotando mi rostro y mis cabellos, solo oiría el silencio, no sentiría nada más que el dolor de aquel "Te lo dije", el dolor de haber fracasado otra vez en lo mismo. Si cerrara los ojos, parecería que floto en lugar de caer.

Y es en ese momento, cuando estoy a punto de abandonarme, de mandarlo todo a la mierda, cuando dejo de caer y de súbito estoy siendo acunada; me siento consolada y me miman. Entonces miro hacia afuera y veo esa tímida sonrisa, que a pesar de todo, fue capaz de traspasar mi huracán interior y salvarme una vez más de mí misma.



martes, 29 de octubre de 2013

DECISIONES

Niños. Jóvenes. Adultos. Abuelos. Todos deciden. Políticos. Médicos. Barrenderos. Estudiantes. No se escapa nadie. ¿Qué como? ¿Me ducho? ¿Respiro?.
Decisiones y más decisiones, unas más importantes que otras.

Las decisiones crean el carácter de una persona. Inseguridad, miedo, desconfianza. Mételo todo en un baúl y ciérralo a cal y candado.
Alegría, constancia, voluntad. Abre una ventana y deja que desplieguen sus alas. Todas estas emociones son el ingrediente secreto para que las decisiones destruyan o construyan a las personas.

Algunas pueden doler, la vida no te asegura que sean fáciles de tomar, otras te salvarán, pero siempre surtirán efecto a la larga. No el más inteligente toma las mejores decisiones ni el más tonto las peores, a veces sucede a la inversa.

Pero para poder tomar decisiones hay que saber arriesgarse, no echarse atrás, no esconder la cara entre las manos ante una decisión que puede modificar una situación.

Decidir es un poder muy grande. Ojalá que nunca tuviésemos que decidir, pero una gran ventaja es ser consciente de lo que haces. No desaproveches ninguna decisión (se asemejan a oportunidades). Puedes matar con ellas, pero también puedes hacer grandes cosas.

No solo influyen a tu alrededor, también influyen en ti. Puedes decidir entregarte al amor con sus consecuencias ( a veces saldrás ganando, otras tantas perdiendo), puedes decidir estudiar o no, puedes rendirte o no... Pero la clave de todo es decidir acorde a tu conciencia. No te lamentes por decisiones erróneas, aprende de ellas. No te lamentes por decidir con el corazón, es un impulso invencible. Laméntate por no haber decidido cuando pudiste, porque pudiste cambiar las cosas. Se aprende a decidir con el transcurrir del tiempo, y quédate con esta certeza, "decidas lo que decidas, todo será para bien".



viernes, 25 de octubre de 2013

NO EXISTO

Ves como todo el mundo se ríe, te miran de reojo, y continúan con sus risas, hablando de sus temas con su gente, y tú, en medio de ellos, no sabes qué hacer. ¿A dónde voy?. Voy de grupo en grupo con la esperanza de que alguien se fije en mi, pero todos los intentos van de cabeza al saco de los fracasos. Te sientas resignado en cualquier lugar y contemplas todo lo que te rodea. Notas como se te forma un nudo en la garganta y comienzas a sentir pena... Pero es pena de ti mismo. Es una sensación horrible.

¿Por qué yo? ¿Por qué todos me miran y no me ven? ¿Por qué cuando me acerco a un grupo, nadie se percata de mi presencia? ¿Por qué? ¿Por qué no existo?.

Todos son por qué, y nunca hay respuesta. A veces, los pocos que se fijan en ti te dicen, " Es que no te acercas, no hablas", y en ese momento te dan ganas de decirles a la cara que son hipócritas. Hipócritas porque fingen que el problema eres tú y que es más cómodo criticarte y echarte la culpa a ti en lugar de tenderte la mano y ayudarte.

Me parece vergonzosa la indiscriminación que se le hace a una persona inocente una sociedad que dice ser el colmo de la civilización y la comprensión, y además, humillante para la víctima, objeto de burlas, por su incapacidad o dificultad para las relaciones sociales.

No estaría mal que la gente supiera que con tan solo una sonrisa, un "Hola" y un "¿Qué tal el dia?", a esas personas les alivias la existencia. Todos hemos pasado por ahí alguna vez, y no me hace falta poner ejemplos para recordarlo constantemente. Estoy segurísima de que a todos nos ha gustado que nos ayuden a amoldarnos a la sociedad. A estas personas, también les gustaría que los ayudásemos en lugar de despreciarlos como si fueran un mero "adorno" más del lugar.

Ayudémosles, porque es muy posible que nosotros algún dia volvamos a ese momento en el que ahora se encuentran ellos ( y del cual no pueden salir), pues "Todo lo que sube, baja", y necesitemos que nos tiendan una mano amiga.



martes, 22 de octubre de 2013

Solamente nosotros lo sabemos

Y quién me iba a decir que perduraría en mi boca el regusto amargo de las cosas. Más de una vez me he preguntado el por qué de lo que sucede, pero como siempre, las respuestas huyen escondiéndose de mi, la reina de las dudas y la disconformidad.
Estaba lejos de estar en mi terreno, allí donde era seguro y alegre y el que no lo esté no quiere decir que no sea feliz.
Muchas veces la gente te dice cosas que no esperas, cosas en las que tienes una ilusión puesta y es tan fácil para ellos decir una palabra a traición, que es complicado no dejar que se te desmorone la esperanza. Y lo peor de todo, es que puedes pasarte días y días en ese estado. 
Sin embargo, esa esperanza se reconstruye y queda como nueva, cuando pasado un tiempo, pequeños actos te demuestran que esa ilusión debe vivir, no dejar que envejezca y acabe muriendo, y es entonces cuando la amargura se volatiliza y te sientes en tu terreno.

A esas personas que parece que disfruten diciéndote todo eso, aunque también puede ser que te lo digan por miedo a lo desconocido y por eso quieren protegerte, aunque suele ser muy inusual; yo le daría un "¡ZAS!" en toda la boca y estoy segura de que muchos como yo también. 
Porque a día de hoy, llegué a la conclusión, reconociendo que no tengo experiencias para decirme lo contrario, de que nosotros, y solamente nosotros, sabemos qué es lo que puede suceder, sabemos cuál es nuestro terreno, sabemos muchísimo mejor que esas voces exteriores traicioneras, cuan bien o cuan mal puede hacernos esa ilusión, y sobretodo, sabemos si podemos acabar felices o lastimados.









martes, 15 de octubre de 2013

Odiava

Odiava tot. Odiava quan plovia aviat al matí, odiava qualsevol hipster que em trobava pel camí sense voler, odiava aquest dia, odiava pasqües, odiava aquell poble, odiava aquella nit, odiava als metges, odiava aquest hospital, odiava la seva malaltia, odiava la meva mare i els seus detalls sobre el desenvolupament de la malaltia, els seus detalls sobre els pares i el dolor que sentien en veure al seu fill així. Odiava als seus pares per haver-lo tingut, odiava aquest col · legi on el vaig conèixer, odiava als seus amics, odiava el seu somriure i els seus tonteries, odiava el seu silenci, odiava el seu misteri, odiava els seus ulls curiosos, la seva fortalesa i la seva valentia. Odiava la seva amistat, el seu punt de vista sobre la vida,  m'odiava a mi mateixa per permetre que la seva vida canviés de sobte la meva manera de veure la vida. Odiava que m'hagués fet una persona millor, que m'hagués ensenyat que els somnis estan per lluitar per ells i no per deixar-los envellir, odiava que m'hagués fet apreciar cada segon de la meva vida com si s'hagués d'acabar ben aviat, però sobretot el que més odiava que ell hagués mort, que finalment tota aquella fortalesa hauria estat vençuda per aquesta estúpida malaltia. Odiava que ell hagués patit i odiava el sofriment dels seus pares que encara pateixen després d'un any. Odiava a Déu per haver-li portat però només una frase és l'única cosa que em alleuja de la mateixa manera que alleuja als altres com jo: "Es troba en un lloc millor, feliç i en pau", i quan m'ho dic i m'ho repeteixo a mi mateixa, de sobte sento que ja no odio tot això, sinó que més aviat estic feliç d'haver-lo conegut encara que hagués estat per poc temps, i amb sorpresa puc veure que l'odi es em converteix en un gràcies silenciós. Gràcies per tot. Gràcies per vetllar per nosaltres i per haver-nos fet feliços durant la teva estada en el món, senzillament, gràcies. 


P.C.