Esa sonrisa... Sí, esa que ahora necesito... Necesito una de verdad, aunque sea pequeña... Daría lo que fuera por verla. Necesito sentir que me empuja a no rendirme, que me dice "Tú puedes".
Me estoy cayendo, oscuridad total, no hay fondo, nadie me oye gritar, solo caigo y caigo. Todo sucede en mi interior, nadie se da cuenta, por fuera soy yo, no hay nada extraño.
Trato de detener mi caída, pero mis manos no dan con nada sólido, y entonces, un pensamiento fugaz cruza mi mente.
¿Por qué no me dejo caer? Si dejara de gritar, solo sentiría el viento azotando mi rostro y mis cabellos, solo oiría el silencio, no sentiría nada más que el dolor de aquel "Te lo dije", el dolor de haber fracasado otra vez en lo mismo. Si cerrara los ojos, parecería que floto en lugar de caer.
Y es en ese momento, cuando estoy a punto de abandonarme, de mandarlo todo a la mierda, cuando dejo de caer y de súbito estoy siendo acunada; me siento consolada y me miman. Entonces miro hacia afuera y veo esa tímida sonrisa, que a pesar de todo, fue capaz de traspasar mi huracán interior y salvarme una vez más de mí misma.




