jueves, 23 de enero de 2014

BRAZOS

Ajá. Esos brazos que te rodean, parecen creados para ti, amoldados a la perfección, no hay error alguno, no hay fallos. Esos brazos que en invierno te dan calor resguardándote del frío que trata de congelarte desde lo más profundo del alma. Esos brazos que en verano te dan un calor distinto al asfixiante que amenaza con provocarte un desmayo, que refrescan. Esos brazos que te consuelan cuando infinitos recuerdos dolientes te atacan dejándote en la miseria, que te guían cuando andas perdida a la hora de decidir cosas importantes, que te levantan cada vez que caes y con cariño te limpia las heridas y te las cura mientras restañan tus lágrimas saladas y te dicen que todo irá bien. Esos brazos que encuentran tus puntos débiles para matarte de risa cuando lo necesitas o simplemente porque quieren verte feliz. Esos brazos que te resguardan de la lluvia con intención de evitar que pilles un resfriado, o que los extiende junto los tuyos para recibir el fresco aire de primavera. Esos brazos que te abrazan por la noche alejando de ti esos malos sueños que consiguen que cada noche grites… que te protege de cualquier miedo. Esos brazos que te levantan hacia el cielo con tal de que algún día puedas tocar las nubes, que te prometen todas las estrellas que quieras y llevarte a la luna algún día. Esos brazos que cuando están contentos te abraza y cuando están tristes te piden que los abraces. Esos brazos por fortuna existen, y no todo el mundo por fortuna los tiene.




No hay comentarios:

Publicar un comentario